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Tokio: El viaje

¡Aquí estamos otra semanita más!

Como ya visteis en el post anterior, para viajar a Tokio hay que tener en cuenta una serie de cosas para hacer el viaje más cómodo, sin derrochar y de calidad.

En este post, os contaré lo que fue el viaje hasta llegar al apartamento de Tokio. Parece que algo bastante simple pero en el fondo, 24 horas de viaje dan para mucho.

Así que, ¡empezamos!.

TOKIO: EL VIAJE

Fin de semana en Budapest

Para ir a Tokio salimos desde Budapest, y puesto que estoy COMPLETAMENTE ENAMORADA de esa ciudad, fui unos días antes. Además, uno de los amigos del Erasmus estaba allí por una temporada, así que la visita fue menos turística.

Durante ese fin de semana disfrutamos de la fiesta húngara en Raktar el sábado noche. El domingo, día de relax en Isla Margarita, almuerzo latino (concretamente argentino) en La Bodeguita del Medio y anochecer en la Ciudadela. Para despedirme de la ciudad, cena a la orilla del Danubio. La mejor pizza italiana en Budapest, Pizzica, y una botella de vino Protos con vistas al Puente de las Cadenas y Buda.

¡Y gracias a @storyofbudapest y @momentsinbudapest por hacer repost en Instagram de la primera foto!. Link correspondiente para cada uno aquí y aquí. ¡Qué ilusión!.

Si queréis saber más sobre Budapest (cómo llegar, qué ver, ocio y dónde comer) no dudéis en echar un vistazo a los posts que os he dejado. ¡Os encantará!

Salida desde Budapest

¡Y llegó el día!

Lo cierto es que el viaje de ida se me hizo más largo que el de vuelta. Supongo que por el cambio de hora y porque el vuelo más largo era el segundo y no el primero.

Salimos de Budapest a las 20:15, y llegamos a Estambul tres horas después, a eso de las 23:15. Como se trataba de un vuelo intercontinental, el check-in no podíamos hacerlo por Internet con suficiente antelación. Sólo se podía hacer 24h antes del vuelo a través de la web de Turkish Airlines. O bien en el aeropuerto de Budapest, unas horas antes del vuelo.

Nos decantamos por lo segundo, y como habíamos comprado los billetes por separado, no sabíamos si íbamos a sentarnos juntos. Por suerte, vimos que había unos mostrados electrónicos que, seleccionando la compañía aérea con la que íbamos a volar. Después se escaneaban los pasaportes, y elegíamos los asientos de los dos vuelos (Budapest – Estambul, y Estambul – Tokio). ¡Problema solucionado!.

Estos mostradores electrónicos son geniales para todos los que viajan con equipaje de mano. Como en nuestro caso, que íbamos con una maleta de cabina y una mochila de excursión.

 

Salida de Estambul (escala)

Cuando llegamos a Estambul, tuvimos que ir a otra puerta de embarque para entrar en el avión dirección Tokio. De una puerta a otra, tardamos 25 minutos en llegar. Y estamos hablando de que ese tiempo fue andando, dentro del aeropuerto, ya en la zona del Dutty Free. Impresionante, de verdad, el aeropuerto es impresionante, enorme.

¡Y por fin entramos en el avión con destino Tokio!

El avión era enorme. Tuvimos suerte de estar en una de las secciones de asientos laterales (3 filas, 3 asientos por fila) y que nadie se sentara al lado nuestro. Adivinad quién utilizó el asiento de al lado, además del suyo, para dormir :D. Despegamos a las 1:40 de la madrugada.

En las 10 horas de vuelo, sólo unas pocas fueron de noche, y el resto de día. Nos sirvieron la cena en las horas de noche, nos dieron mantas, almohadas y demás para dormir, y apagaron las luces. Algo GENIAL es la tablet individual que hay en los asientos, para pasar el tiempo hay un montón de películas y series.

Os dejo un par de fotos de la cena, y accesorios para dormir.

Por la “mañana” nos sirvieron el desayuno y poco después, la comida-cena. Se hizo un poco pesado el viaje por la cantidad de horas que pasamos metidos en el avión.

Para vuelos largos, conviene ir con ropa cómoda y no ajustada. Nosotros viajábamos de noche, así que fui en vaqueros largos, y mala idea. Al final del viaje, los pantalones no hacían más que oprimirme las piernas. Con Turkish Airlines no se pasa frío de noche dentro del avión, así que se puede ir en pantalón corto (en verano), perfectamente.

 

Llegada a Tokio – Aeropuerto de Narita

Poco antes de aterrizar, tuvimos que rellenar los permisos de entrada en el país. Algo normal cuando se viaja de un continente a otro. Básicamente es algo muy simplel: sólo hay que poner los datos que os piden, vuestros y del pasaporte, y detalles del viaje (alojamiento, duración de la estancia en Japón).

Llegamos al aeropuerto de Narita– Tokio a las 19:10 y tardamos un rato en salir. Pasamos antes por Inmigración y entregamos el permiso y el pasaporte. En una de las páginas de éste te pegan el permiso y hay que tener mucho cuidado de que esa página en concreto, por lo que sea, no se pierda.

Y después viene el control de equipaje. Un policía japonés, por persona, nos pidió el pasaporte y abrir la maleta que llevábamos. Nos pidió permiso hasta para palpar por dentro de la maleta y asegurarse de que no se están introduciendo sustancias no permitidas en Japón. Todo muy educado y formal. Además, nos preguntaron por qué íbamos a Japón, por qué Tokio y cosas así.

 

Aeropuerto de Narita – Tokio

Cuando pasamos todos los controles y salimos del aeropuerto, estábamos hechos un lío con el plano de metro. Lo cierto es que antes del viaje, el dueño del apartamento de Airbnb nos dijo cómo ir desde el aeropuerto de Narita hasta la parada de metro más cercana. Pero aún así, no nos aclarábamos muy bien con el metro y al final acabamos preguntando al personal de información que tienen por allí.

Nos daban varias opciones, una más cara que la otra, y decidimos ir de la forma más barata. Sólo os diré que tardamos 2 horas en llegar a la parada “correspondiente”, desde el aeropuerto. Concretamente nosotros teníamos que ir hasta Okubo, haciendo cambio en Shinjuku, pero nos confundimos de parada y nos bajamos en Shin-Okubo, que realmente estaban cerca la una de la otra a pie, pero al no conocer la ciudad, fue algo caótico.

El precio por persona desde Narita Airport hasta Okubo fue de 1250¥. Lo equivalente a 12.5€.

También es verdad que decidimos ir en metro porque era la forma más barata, pero también hay unos trenes. Éstos van más rápido (tardan la mitad de tiempo) y cuestan algo más. Para más información, eran las líneas JR (Japan Rail).

 

Llegada al apartamento de Airbnb

Cuando llegamos a Shin-Okubo nos tuvimos que poner en contacto con el dueño del apartamento. No sabíamos dónde estábamos y vino a buscarnos. Resultó que teníamos el alojamiento a 10 minutos andando de Shinjuku (céntrico a más no poder) y en una calle principal, pero tranquila.

Después de alojarnos, despedirnos, y tras casi 24 horas continuas de viaje ¡nos fuimos a dormir y evitar el jet lag (alguno lo sufrimos)!

 

La semana que viene, por fin, comenzaré a contaros todas las cosas que vimos, cómo nos movimos, dónde comimos, precios… Y alguna que otra anécdota del viaje.

Mientras tanto, en Instragram podéis ver algunas fotos del viaje, al cual he etiquetado con el hashtag #tokioen6días, y en inglés #tokyoin6days. Pasaos y echarle un vistazo, y si queréis ver más fotos de los viajes de este verano, aquí os dejo el perfil.

 

¡Nos vemos la semana que viene!

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