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Tokio (I)

¡Ya estamos aquí!

La semana pasada os contaba el primer día en Japón. Concretando un poquito más, cómo fuimos a Kamakura y qué vimos una vez allí. Y hoy os traigo un post exclusivo de Tokio, de nuestro primer día en la capital de Japón. ¡Allá vamos!

 

TOKIO (JAPÓN)

Todas las mañanas eran iguales: salíamos del apartamento e íbamos al 7-Eleven a comprar el desayuno y dos botellas de agua. Lo único es que este día nos levantamos más tarde de lo que teníamos pensado. Estábamos cansadísimos del día en Kamakura.

En nuestro primer día en Tokio decidimos andar por la zona y ver cosillas que os cuento a continuación, por orden de visita.

Shinjuku Gyoen Jardín Nacional

Es un jardín botánico en la zona de Shinjuku (donde teníamos el apartamento).

Su origen como jardín es en el Período Edo (1603 a 1868), pero su denominación como jardín botánico fue en la Era Meiji (1868 a 1912). En 1903 pasa a ser propiedad de la Familia Imperial como lugar de recreo.

En la Segunda Guerra Mundial fue prácticamente destruido, pero se reconstruyó y su apertura al público tuvo lugar en 1949.

Hoy en día se puede visitar durante todo el año. El precio de la entrada es de 200¥ por persona (concretamente 2€) además de que en su interior hay dos casa de té (para entrar hay que quitarse los zapatos), y áreas de descanso. Hay que tener en cuenta que en las casa de té, el precio de la taza es de 500¥ (unos 5€).

Para llegar a los jardines Shinjuku Gyoen nosotros fuimos andando desde el apartamento, y así veíamos la zona de día (era impresionante) pero si tenéis que ir en metro, podéis utilizar la  Oedo Line (Línea E. TOEI Line) y la Marunouchi Line (Línea M. Tokyo Metro Line). Ambos son diferentes metros, tanto en precio y en paradas.

Dentro de los jardines se pueden encontrar una zona inspirada en los jardines franceses (llenos de rosales) y otra inspirada en jardines ingleses .

La verdad es que nosotros estuvimos toda la mañana por los jardines, entre otras cosas porque hacía mucho calor y había mucha humedad. Es una buena forma de combatir el calor que hace a finales de julio.

Además, podíamos descansar cada poco tiempo en los bancos o en el césped incluso (se puede). Nos llamó mucho la atención que la gran parte de los tokiotas que andaban por allí estaban jugando a Pokemon GO, y a decir verdad, era algo bastante común por varias zonas de la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estatua de Hachiko

Fuimos a verla justo después de los jardines de Shinjuku. Utilizamos la Línea F del Tokyo Metro Line, dirección Shibuya, y bajando en Shibuya.

Se encuentra en una pequeña plaza justo al lado del cruce de Shibuya. Lo cierto es que no tiene pérdida, más que nada porque la plaza tiene el nombre de Hachiko, y es una de las salidas de la estación de trenes de Shibuya. 

De hecho, la estatua suele estar algo abarrotada de gente, que acuden a ver la estatua del famoso perro o como punto de encuentro.

Hachiko es el perro akita más famoso de Japón y puede que también del mundo entero. Seguramente conozcáis su historia (por la película) y para los que no, os hago un resumen.

Hachiko fue un perrito que, el profesor Ueno de la Universidad de Tokio, recibió como regalo. Al principio no lo quería pero su hija insistió en adoptarlo y cuidarlo. Cuando ella abandonó el hogar, Ueno se encariñó del perrito y Hachiko ya de por aquel entonces, adoraba a su dueño. Y a partir de ahí, Hachiko acompañaba todos los días a Ueno hasta Shibuya para despedirse de él, y volvía a la misma estación para recibirle después del trabajo. Un día Ueno sufrió un infarto mientras impartía sus clases y falleció. Hachiko fue a recibirle a la estación como siempre, pero nunca volvió. Y creyendo que Ueno volvería algún día, Hachiko le estuvo esperando durante 9 años, hasta que finalmente se reunieron. Hachiko falleció a la edad de 11 años en 1935.

 

 

Cruce de Shibuya

Es posiblemente el paso de cebra (o los tres pasos de cebra) más famoso del mundo

Recuerdo que la primera vez que lo vi (que fue en un libro de texto de geografía en el instituto) me pareció algo completamente imposible: que cientos de personas crucen por esos pasos de cebra a la vez y sin estancarse nadie en algún punto.

Y a día de hoy, me sigue sorprendiendo.

Desde la estación de trenes de Shibuya, que se encuentra en una planta superior, pudimos ver en varias ocasiones cómo la marea de gente cruzaba cuando los semáforos se ponían en verde, y cómo circulaban todos los coches (muchísimos) sin ningún problema.

Y sí ¡fuimos parte de esa marea de gente cruzando Shibuya!

 

 

 

Comida: Ramen

Diré que fue una especie de comida-merienda-cena porque nos sentamos a comer a las 17:30, una hora poco normal comparada con la japonesa.

Estábamos en Shibuya, y entre todas las tiendas que había también encontrábamos pequeños locales de comida de todo tipo. Así que callejeando un poco, dimos con un local de ramen. Fue un acierto, no era muy grande pero estaba bien organizado. 

En la entrada tenían una especie de cajero donde tu hacías el pedido de la comida (está en japonés y en inglés), lo marcabas todo en la pantalla, y la maquinita te decía el precio final. Introducías el dinero y te daba el ticket (y la vuelta si así fuese). Te sentabas y ya sólo tenías que esperar a que los camareros te sirvieran la comida.

Incluso en la maquinita podías indicar el grado de picante que querías, alguna guarnición y tamaño de la ración.

La primera vez en todo el viaje que comimos ramen, y más aún, con palillos. Soy novata y patosilla comeiendo con chopsticks. Así que os diré que tardé el doble de tiempo en terminarme el plato. Pero mereció la pena. ¡ESTABA RIQUÍSIMO!

Nosotros pedimos dos miso ramen (como en la foto) para comer. Y nada para beber porque todavía teníamos las botellas de agua medio llenas. El precio por persona fue de 860¥ (unos 8.6€), y sinceramente, una ración normal te deja más que lleno.

El único inconveniente es que en Tokio hace muchísimo calor en verano, y comer miso ramen no es que sea la combinación perfecta, así que salimos del local con más calor que cuando entramos. ¡Pero esto es Japón y hay que probar todo!

Contiene fideos, sopa miso, carne, verduras y un huevo a medio cocer.

 

 

Santuario Meiji (shintoísta)

No teníamos pensado ir el primer día, pero por la tarde llegó un momento que después de estar paseando por Shibuya, quisimos visitar un sitio más tranquilo.

Lo malo de decidirlo a última hora es que en ningún momento miramos las horas a las que abría y cerraba. Así que cuando llegamos nos dijeron que teníamos quince minutos para verlo y luego tendríamos que salir. 

Fuimos andando, como a la gran parte de los sitios, y la entrada es gratuita

Nos llamó mucho la atención el enorme torii de madera que hay en el comienzo del camino al santuario. ¡Y los farolillos de piedra más aún!. Cuando llegamos al santuario, vimos que una parte estaba en proceso de restauración (ya hay razón para volver). Aún así pudimos ver gran parte del santuario, deprisa, y algún que otro sacerdote.

Además, tienen unas mesas donde viene explicado en japonés y en inglés cómo hacer una petición a los dioses. Escribes el deseo en los papelitos que tienen allí, lo metes en uno de los sobres con 100¥ (1€), lo cierras y lo echas en una especie de cofre de madera que tienen sólo para estas cosas. Si no encontráis los cofres, podéis preguntar a algunos de los sacerdotes que anden por allí. ¡Os ayudan!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cena: Takamaru Sengyoten 4

¡ESTE ERA EL RESTAURANTE DEL QUE OS HABLABA EN EL POST ANTERIOR! (Link a TripAdvisor aquí)

Reconozco que acabo de encontrarlo, haciendo investigaciones dignas de CSI en Google Maps y TripAdvisor.

Pedimos pescado en tempura y cerveza para compartir, dos guarniciones de arroz y en este caso un vasito de sake.

La verdad es que lo pedimos para probar: te lo sirven en un vasito pequeño con un platito. Y llenan el vaso hasta que el sake se sale y llena también el platito. Al principio sabe a plátano, pero después te arde la garganta.

El precio fue de 1600¥ por persona (unos 16€) pero de verdad, la relación calidad precio es 10/10.

 

 

Con esta primera toma de contacto con Tokio, espero que os haya gustado el post de hoy. ¡La semana que viene más!

¡Seguid la aventura en Instagram con el hashtag #Tokioen6dias!

¡Arigató!

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