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Tokio (II)

¡He vuelto!

Aunque vengo con una semana de retraso, tengo un montón de cosas que contaros sobre el viaje a Tokio. Espero que durante los próximos posts no se me complique publicar de forma regular, aunque este haya tenido que llegar un sábado en vez de un viernes.

Y volviendo a Japón, ¡aquí tenéis nuestro segundo día en Tokio!

TOKIO (JAPÓN)

A diferencia de los otros días en Kamakura y Tokio I, nos levantamos más descansados y esta vez el desayuno pudo esperar hasta la zona a la que teníamos pensado ir. 

Al ser sábado, tuvimos la suerte de encontrar en el metro la oferta de bonos diarios del TOEI LINE (uno de los metros de Tokio). El bono costó, por persona, 500¥ (lo equivalente a unos 5€) y las líneas que incluía eran todas las del TOEI LINE: Asakusa Line (línea A), Mita Line (línea I), Shinjuku Line (línea S) y Oedo Line (línea E).

 

 

Mercado de pescado de Tsukiji

¡Nuestra primera parada del día! 

Fue todo un descubrimiento: un mercado japonés de pescado. Además había muchísimos puestos de venta de diferentes cosas de hogar, vajilla, cocina y comida.

Pero es que lo que no sabíamos es que ¡es el mercado de pescado y marisco más grande del mundo! aunque es verdad que no es muy frecuentado por los japoneses.

Podéis ver todo tipo de cosas, y todas diferentes. Además es un buen sitio para comprar alguna cosilla de recuerdo del viaje. Nosotros compramos palillos, para comer, en una pequeña tienda que los vendía de muchos tipos y precios, además de vasitos de sake.

Andando por allí nos dimos cuenta de que había muchísimos restaurantes de sushi (principalmente) y que a eso de las 12pm, la gente comienza a hacer cola para almorzar. Y las colas no es que sean precisamente cortas. Aunque este día no comimos aquí, lo apuntamos en nuestra lista de pendientes de dónde comer sushi antes de terminar el viaje.

Nos sorprendió muchísimo ver la gran cantidad de pescados que había en el mercado, y destaco principalmente los ENORMES atunes que llevaban de aquí para allá. Y para moverlos usaban una especie de patinete con pedales, volante y algo similar a una cesta enorme donde colocaban los atunes para moverlos por el mercado.

¿Cosas que comer en el mercado? De todo: sushi, erizos de mar, tiras de calamar seco dulce, ramen, dulces… 

Para llegar al mercado podéis utilizar la línea E, Oedo Line, del TOEI Line.

 

 

 

 

Jardines Hamarikyu 

Otro descubrimiento, aunque en mi opinión, me gustaron más los Jardines Shinjuku.

Creados en el siglo XVII, se encuentran rodeados por un foso de agua procedente del mar. Se abrieron al público en abril de 1946.

A estos jardines fuimos andando desde el mercado, y el precio de la entrada fue de 200¥ cada uno (2€ por persona). Al igual que en los jardines del día anterior, también había casas de té (lástima que no entrásemos a tomar uno) con precio de 500¥ (unos 5€). Y allí pasamos unas horas descansando.

Como dato importante, tengo entendido que es uno de los jardines donde mejor se aprecia el florecimiento de los cerezos en primavera. Así que, ya sabéis, ¡intentad ir en primavera!

¿Sabéis que cerezo en japonés se dice sakura? ¿Y que en este parque hay un pino de 300 años? ¡Es uno de los más longevos de Tokio!

 

 

 

 

 

 

 

Robot Gundam 

No exagero si os digo que tardamos como una hora y algo en encontrarlo. Y no es que fuera precisamente pequeño, pero como no teníamos mucha idea de dónde estaba, nos pusimos a dar vueltas sin rumbo fijo.

Al final acabamos en el centro comercial Diver City Tokyo, que fue donde comimos. Y concretamente hoy comimos bukkake udon noodles (noodles acompañados de sopa con muchas especias, carne y un huevo semicocido) por 870¥ cada uno, es decir, unos 8.7€.

Y justamente nada más salir por la puerta lateral, la más cercana a la zona de restaurantes, vimos el robot

Os diré que podéis pasar por debajo, y sabed que también se mueve un poco. Lo digo porque en mi caso el susto fue un poquito grande. 

Por cierto, Gundam son unas series animadas de ciencia ficción japonesas bastante conocidas en el país. El robot está construido a tamaño real, OJO.

 

 

 

 

Odaiba, Estatua de la Libertad y el Puente Arcoíris

Y continuamos andando por la zona. Queríamos llegar a la ribera del río y disfrutar un poco de las vistas, y al final llegamos. 

Pero antes pasamos por el centro comercial Aqua City, que para nuestra sorpresa, tenía ABSOLUTAMENTE DE TODO. Amantes de “One piece”, tenéis que saber que había una exposición de este manga por motivo de la película. Y también tenían un bar completamente ambientado en los años 50 en los Estados Unidos. 

Dentro del centro comercial se va señalando cómo llegar a la Estatua de la Libertad, y aunque se crea que es una copia de la que está en New York, no es así (hay más de una en el mundo).

Y desde la Estatua a la ribera del río y la playa, no hay nada de distancia, todo cerquita, y buen plan para descansar un rato, más aún si son las primeras horas de la tarde de principios de agosto.

Para volver a la ciudad, fuimos andando, cruzando el Puente Arcoíris. Es uno de los más conocidos de Tokio, y aunque no lo parezca, su altura es bastante considerable. De hecho, si tenéis algo de vértigo (¡yo! ¡yo!) no miréis al lado de las barandillas. 

Es bastante más largo de lo que parece y sin problema podéis cruzarlo andando, pero nunca en bici. La policía que hay al principio y final del puente, se encarga de ello colocando unos bloqueadores con ruedas en la rueda trasera de la bici para que no podáis usarla dentro del puente, pero que sea fácil de llevar.

 

 

Templo Sensoji en Asakusa (budista)

No teníamos pensado visitar Asakusa este día, pero como teníamos tiempo decidimos ir. 

Si ya de por sí hay muchísima gente, nosotros estuvimos listos y fuimos el día que había aún más. El día 30 de agosto hacían un espectáculo de fuegos artificiales y todo el mundo salía a la calle a verlo vestidos con los trajes tradicionales. Muchísima gente. Creo que tendríamos que haber ido otro día.

Este templo budista es el más antiguo de Tokio. Se dice que se construyó en el siglo VII y fue destruido en la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente, se reconstruyó.

Con toda la gente que había, no pudimos disfrutar ni de la mitad de las cosas que hay por ver allí (además del cansancio) pero no nos fuimos sin consultar nuestra fortuna.

Tienen unas pequeñas zonas donde se hace una ofrenda de 100¥, y se agita un recipiente hexagonal de metal, hasta que salga un palito de bambú con un símbolo. Este símbolo se tiene que buscar entre los muchos que hay en los cajoncitos de madera. Cuando lo encontremos, se saca un papel y vemos si es de buena o mala fortuna (está en inglés y japones). Si es buena, os podéis llevar el papelito, y si es mala fortuna, ¡hay que dejarlo en el santuario! Para ello tienen una especie de alambres sobre madera donde atar los papelitos de mala fortuna, dando a entender a los dioses que se rechaza y que se está dispuesto a esperar a la buena fortuna.

 

 

Tokyo Skytree

Queríamos subir al mirador del Tokyo Skytree. Lo que no nos imaginábamos es que iba a ser tan caro que al final decidimos lo contrario. Mirador, por persona, 3000¥, lo que vienen siendo 30€.

Esta gran torre de comunicaciones. también cuenta con su famoso mirador, un restaurante y un centro comercial a sus pies. Fue construida en 4 años (2008-2012) y es la estructura más alta de Japón. También es la torre más alta del mundo y la segunda estructura más alta del mundo. La primera es el Burj Khalifa en Dubái.

Fuimos andando desde Asakusa, dando un pequeño paseo y disfrutando de las luces nocturnas. Aunque si lo preferís, podéis ir en metro con la Línea AAsakusa Line, del TOEI Line.

Aunque este día coincidió que había fuegos artificiales, y todo el mundo estaba en la calle para verlos, nunca pensamos que ir en metro se fuera a convertir en algo un poco caótico. Fue aquí cuando vimos por primera vez a guardias del metro, empujando a la gente para que las puertas de los vagones pudieran cerrar

Era algo muy sorprendente. Aunque lo cuenten en muchas guías y blogs, nunca te lo imaginas o piensas que es una exageración. El caso es que lo vivimos, en el metro de Tokio, rodeados de tokiotas vestidos con kimonos tradicionales.

 

 

Este día decidimos cenar en el apartamento, así que antes de volver a a casa,  comprar la cena en un 7-Eleven, y luego a descansar. Los días siguientes fueron algo más relajados que estos tres primeros, más que nada porque entre el calor, la humedad y el cansancio, bajamos un poco el ritmo.

¡En pleno ecuador del viaje!

¡Arigató!

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