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Tokio (III)

A¡Ya estoy de vuelta!

Retomando Tokio, que ya queda poquito para terminar de contaros el viaje, hoy os traigo nuestro tercer día en la capital y cuarto en el país. 

 

TOKIO (JAPÓN)

Durante los dos últimos días estuvimos pensando muy bien qué nos quedaba por ver, y lo más importante: ¿Íbamos a tener tiempo para ir al monte Fuji?  Por desgracia no, pero así ya tenemos un motivo más para volver a Japón.

En el penúltimo día en Tokio, encontramos la misma oferta de metro que el día anterior. Bono diario por 500¥ (sólo 5€) del TOEI LINE que incluía: Asakusa Line (línea A), Mita Line (línea I), Shinjuku Line (línea S) y Oedo Line (línea E).

 

Jardines del Palacio Imperial

Era una de las cosas que teníamos pendientes de ver. Aunque a decir verdad, el Palacio Imperial no se puede visitar su interior más que determinados días del año.

La entrada a los Jardines es completamente gratuita. Y os diré que para entrar, en taquilla, os dan una ficha de plástico por persona, la cual se tiene que entregar al salir de los jardines. Con suerte podréis encontrar alguna exposición en los pabellones, y verla de forma gratuita. En nuestro caso pudimos ver una colección de esculturas de caballos de diferentes épocas, perteneciente a la Familia Imperial.

Este Palacio es la actual residencia del Emperador de Japón y de su familia. Antiguamente la familia imperial vivía en Kioto, pero con la restauración Meiji en el siglo XIX, se trasladaron a Tokio. 

El Palacio fue destruido en la Segunda Guerra Mundial y reconstruido, idénticamente, en los años 60. Su interior se puede visitar SÓLO DOS VECES AL AÑO: el día del cumpleaños del Emperador (el 23 de diciembre) y el día de Año Nuevo (2 de enero).

Para llegar a los Jardines Imperiales con el TOEI LINE, tendréis que coger la línea I, Mita Line, y bajar en Otemachi.

 

 

 

 

 

 

 

Estación de trenes de Tokio

Fuimos andando desde los Jardines el Palacio Imperial. Es un paseo pero no está lejos ni se tarda mucho en llegar.

El edificio actual data de 1914, aunque sus planes de construcción venían ya de 20 años atrás, pero que debido a varias guerras, no pudieron llevarse a cabo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, quedó muy dañada por los bombardeos, y su reconstrucción tuvo lugar en los años 60. Se aprovechó la ocasión para hacerla más grande, y prepararla para los Juegos Olímpicos de 1964 y la llegada de los trenes de alta velocidad.

Nos llamó muchísimo la atención encontrar una estación en un edificio tan clásico entre tantos rascacielos modernos. Además desde allí salen los “trenes bala“, los más rápidos del mundo, pero que sólo puedes ver si vas a montar en ellos.

 

 

 

 

Ginza y Teatro Kabukiza

Nos pasamos el día andando, y lo sabéis. Pero gracias a ello pudimos ver uno de los barrios más comerciales de la ciudad: Ginza. Está lleno de tiendas de grandes marcas, y las fachadas de sus edificios y escaparates, son impresionantes.

El Teatro Kabukiza es el principal teatro kabuki de la capital japonesa. Fue inaugurado en 1889, pero debido a un incendio fue destruido en 1921 y reconstruido en 1922. Poco después, por un terremoto, se volvió a quemar, y también destruido en la Segunda Guerra Mundial. Finalmente se vuelve a reconstruir en 1950 al estilo de 1924.

El kabuki es un tipo de teatro japonés, denominado como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO en 2005.  Surge en el siglo XVII, y trata temas relacionados con hechos históricos y problemas de pareja. En su comienzo, era interpretado por hombres y mujeres, pero a ellas se les prohibió que participaran en este teatro, y se limitó a los hombres, algo que se sigue manteniendo hasta hoy, puesto que sólo actúan hombres, incluso para interpretar papeles femeninos.

Nosotros desafortunadamente no pudimos disfrutar de una representación de kabuki,  ya que se nos iba completamente fuera de presupuesto. Es una pena, pero…  ¡Ya hay otro motivo por el que volver a Japón!

 

 

 

Comida: Sushi

Nos dimos cuenta de que estábamos al lado del mercado de pescado Tsuki. El día anterior no pudimos disfrutar de los manjares que había en los restaurantes de la zona, decidimos comer algo que es muy japonés y muy conocido en todo el mundo: Sushi. ¡Y yo feliz!

Entre los muchos restaurantes que había de sushi, acabamos entrando en el que más nos convenció. Nada más entrar nos saludaron los cocineros con una reverencia. Estaban en medio del local cocinando, y una gran mesa colocada en forma de U les rodeaba.  Los camareros nos sentaron donde había sitio. Una cinta mecánica iba pasando con los platitos de diferentes colores, con diferentes tipos de sushi, y para saber el precio, sólo tenías que fijarte en el color, y si te apetecía algo que no estaba girando en la cinta, se lo podías pedir a los camareros.

Para beber, había un vaso por asiento acompañado de un pequeño grifo del que salía agua caliente. Sólo había que añadir matcha (té verde en polvo que se disuelve en el agua caliente) y a disfrutar de la comida.

El precio es bastante asequible, más que nada porque cada uno elije lo que se quiere gastar y lo que quiere comer. El precio final se sabe dando a los camareros tus platitos vacíos,  y ellos calculan cuál ha sido el coste final. 

 

 

 

Akihabara 

Es la zona comercial de electrónica por excelencia. Allí podéis encontrar TODO TIPO de accesorios para móviles y ordenadores, además de salas (mejor dicho, edificios) de recreativos, y tiendas de videojuegos, anime y manga.

Y una de las cosas que más nos gustó fueron las ¡Retro Game Shops! Son tiendas de videojuegos normales y corrientes pero que sólo venden consolas y juegos de los años 80 y 90. Os podéis imaginar cómo estábamos de contentos al ver que vendían cosas que hacía años que no veíamos. ¡Es como retroceder en el tiempo!

Si sois fans de algún anime japonés, aquí podéis encontrar muchas tiendas donde venden pequeñas figuras de algunos de ellos, aunque desde mi punto de vista, el  precio no es que sea muy asequible. Animes como Dragon Ball, Pokemon, Sailor Moon, Sakura Cazadora de Cartas, One Piece, o cualquiera de Hayao Miyazaki (director de películas como “El viaje de Chihiro”, “La princesa Mononoke” o “Mi vecino Totoro”) 

¡También hay cosas de Super Mario Bros! 😀

 

 

 

 

Tokyo Tower (Torre de Tokio)

Es la torre de retransmisiones más famosa del país, y una de las más conocidas del mundo.

Se comenzó a construir en 1957 con el objetivo de que la televisión pública japonesa pudiera retransmitir y llegar a más gente, y pronto se unieron las cadenas privadas. Se terminó en 1958 y fue pintada de rojo y blanco por unas normas de aviación.

Con 332 metros de altura, tiene uno de los miradores más destacados y turísticos de Tokio. De hecho, desde su apertura al público, lo han visitado ¡más de 100 millones de personas! (cerca de 3 millones anuales)

¡Y con razón! A pesar de que nosotros estuvimos pensando en subir al mirador del Skytree,  decidimos no hacerlo por el precio. Sin embargo, no nos arrepentimos en ningún momento de haber tomado esa decisión. Subir al mirador de la Torre de Tokio cuesta 900¥ por persona (aproximadamente 9€).

Subimos de noche y las vistas son impresionantes. Además coincidió que había un concierto de un dueto japonés, que debían de ser muy conocidos allí, porque después no hacían más que sacarse fotos y firmar autógrafos. Pudimos ver el concierto (buena música y pegadiza). Cuando volvimos del viaje, descubrimos que se llamaban Futaba

Fue el único sitio donde pude comprar postales de Tokio, para añadirlas a la colección. Todas son de los lugares donde he estado. ¡Y les podéis poner un sello gigante! Tienen allí preparada una mesita con tinta y un sello de goma enorme.

 

 

 

 

Cena

La cena fue en el apartamento, más que nada para descansar de tanto andar. La verdad, era terminar de cenar y quedarnos dormidos 😀 Y también os diré que no todas las fotos de hoy son mías, si no que son del amigo que vino conmigo a Tokio (hace una pequeña aportación), como las de Akihabara o el sushi 😀

Con todas estas cositas me despido de vosotros hasta el próximo post, que espero que tarde menos tiempo en llegar … ¡Ya estoy trabajando en ello! 

Espero que el 2016 haya sido un año con muchas cosas buenas, y que el 2017 sea aún mejor. ¡FELIZ AÑO NUEVO VIAJERO!

¡Arigató!

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