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Tokio (IV)

¡Bienvenidos una semanita más!

Tras las vacaciones de Navidad (llenas de comidas y cenas familiares, de fiestas y de horas de estudio) enero y febrero han estado repletos de clases y exámenes, ¡pero por fin se acabó! Y vuelvo para contaros el cuarto día en Tokio.

 

TOKIO (JAPÓN)

Último día en Tokio

A decir verdad, nuestro último día en la capital japonesa lo dedicamos a buscar cosillas concretas que llevarnos de recuerdo. Principalmente dulces, más que nada porque hay cada cosa curiosa que cualquiera se resiste a probar.

Estuvimos buscando algunas tiendas que nos habían recomendado, pero resultó ser más complicado de encontrar de lo que creíamos. Así que nos pusimos manos a la obra y pensar en los regalos que llegaríamos a algunas personitas.

 

Postales de Tokio

Reconozco que soy una fanática de las postales: siempre que voy a algún sitio me acabo comprando una (o más de una, es que hay algunas que son tan bonitas que no puedo decidirme por una en concreto).

Pero en Japón me llamó muchísimo la atención que apenas se venden postales de las ciudades en alguna tienda. Por no decir que ninguna.

Así que la única postal que pude comprar fue en la Torre de Tokio en la visita que hicimos el día anterior. Aparte de haber pocas postales, tampoco es que fueran muy baratas… Algo más de 120¥ cada una (más de 1.20€ cada postal).

 

Dulces japoneses y palillos

El primer día que pasamos por el mercado Tsukiji de pescado, descubrimos una gran cantidad de tiendas de muchísimas cosas diferentes, desde material de hogar hasta comida de todo tipo. Y este día, decidimos comprar algo muy típico de Japón: palillos para comer.

Lo cierto es que había muchos modelos de diferentes precios, pero al final acabamos comprando unos modelos más clásicos. Cada palillo costaba cerca de 100¥ (1€ cada palillo).

Y en lo referente a los dulces japoneses, acabamos por comprar las tiras de calamar seco dulce que probamos la primera vez que fuimos al mercado. No recuerdo el precio ni lo llegué a apuntar por ningún sitio, pero sí era asequible y que había gran variedad de dulces de este tipo (calamares, atún, pescaditos y algunos tipos más).

Otro dulce típico de Japón son una especie de pasteles de arroz y té verde. Hay que reconocer que los dulces japoneses no son como los que nosotros consumimos: llevan algo de azúcar pero en cantidades mucho más pequeñas.

De estos pastelitos hay muchos tipos también, pero una vez más, ¡las recomendaciones ganan por goleada! El precio de la cajita es de 1200¥ (es decir, de unos 12€).

 

Tienda de Pokémon

Llamadme friki pero formo parte de esa generación en cuya infancia tenía este tipo de dibujos, acompañados de sus cromos y tazos correspondientes. Así que no pude evitar entrar en la tienda oficial de estos dibujitos y comprarme algo.

De todos los pokémons que había en la tienda, de todos los tamaños (ojo que no estaban TODOS en todos los tamaños habidos y por haber)  y de los disfraces y diademas con orejas de pikachu, acabé comprando un Lapras pequeñito que si no recuerdo mal, costó cerca de 700¥ (lo que vienen siendo 7€).

Y si algunos crecimos con Pokémon, otros crecieron con Dragon Ball o One Piece.

Sorprendentemente apenas había cosas de Dragon Ball, por lo que uno de los regalitos que quería llevar, tuvo que ser sustituido por otro. Para los amantes de One Piece, tenéis suerte de encontrar todo tipo de cosas, incluso estanterías repletas de los mangas.

 

 

Kit Kat de todos los sabores

Japón es uno de los países con más sabores de Kit Kat del mundo, y desafortunadamente sólo pudimos encontrar allí algunos tipos.

Es curioso que los Kit Kat que venden son pequeños, y en la parte trasera del envoltorio hay una cuadrícula pequeña. Resulta que las familias se lo dan a los hijos en épocas de exámenes y les escriben un mensaje de ánimo.

En japonés Kit Kat se dice como “Kito Kato”  y su significado es similar a buena suerte y éxito.

Leímos que había una tienda oficial de Kit Kat en Tokio, pero se nos hizo eterno llegar a ella. Para desgracia nuestra, cuando llegamos y vimos los precios casi nos da algo. Esta en el centro comercial Takashimaya Times Square (tiene unas 15 plantas), en la planta donde se vende toda la comida.

De todas formas, los sabores que tenían tampoco es que fueran muy exóticos. Nosotros íbamos buscando algo un poco más auténtico, y buscando y buscando, encontramos Kit Kat sabor cheesecake, wasabi, sake, fresa, té verde y melón. Compramos de los dos primeros, y os diré que estaban riquísimos. Eso sí, no los encontramos en el stand.

Y no eran nada caros en comparación con el stand oficial en el centro comercial.

 

Té verde

Ir a Japón y no volver con té verde, ¡es algo que no se puede perdonar!. Se puede comprar bien en bolsitas o en polvo, también conocido como matcha.

En cualquier supermercado podéis encontrar el té verde japonés. Lo hay de todo tipo, en cajitas de cartón, de latón, en bolsitas… Y por supuesto de todo tipo de precios.

¡Está riquísimo!

 

Última cena en Tokio

Como ya habéis visto en los anteriores posts de Tokio, le cogimos cariño al restaurante japonés que teníamos al lado del apartamento (os dejo el link para conocerlo un poquito más aquí), y antes de volver a Europa, decidimos que teníamos que pasarnos por allí una última vez a cenar.

El precio fue muy similar al de las otras noches, el trato muy amable, como siempre. A continuación os dejo unas fotos de nuestra última cena ¡en Asia!

 

Este habrá sido el penúltimo post sobre Tokio antes de empezar con otros destinos y contaros otras cositas interesantes.

Este semestre será un poco más relajado que el anterior así que tendréis posts más a menudo. Con suerte, semanalmente.

¡Arigató!

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